El
miedo se siente cuando se tiene algo muy importante que perder. Se puede tener
miedo de ser feliz, porque cuando se es extremadamente feliz, se tiene una
sensación de estar caminando por una cuerda en el vacío: si te mantienes, todo
es maravilloso, la percepción de suspensión, la ingravidez; pero al mismo
tiempo no hay que bajar la guardia. El funámbulo se siente cada vez más seguro
sobre la cuerda, y puede llegar a perder ese miedo inicial, puede dejar de
darle importancia a cada pequeño movimiento, puede terminar... cayendo. El
miedo es bueno, si se interpreta bien. El miedo nos mantiene alerta.