sábado, 28 de agosto de 2010

Recuerdos de una tarde lluviosa en Stoke on Trent


Podía haber sido una tarde muy bonita. Pero llovía. Era la lluvia de un cielo triste.
Podía haber sido una tarde más. Pero no lo fue.

Esa misma tarde, un niño en Cascais estaba recogiendo conchas y haciendo un collar para su madre. Una nueva rosa aparecía en el jardín de Mario en Baeza, con una belleza que eclipsaba al resto de flores que la rodeaban. Un hombre compraba a su hija de seis años la muñeca que tanto deseaba. Era una tarde normal, como cualquier otra, pero en Stoke on Trent llovía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario