martes, 5 de abril de 2011

El cofre del tesoro

- ¿Y luego? ¿qué pasó después, lo abrió? 
- Pues pensó que lo mejor era sacarlo a la superficie. Era pesado, además con el paso de los años se había quedado bastante atrapado en el fondo. Era muy conocido, todos oían hablar de él, pero todos sospechaban que no serían capaces de sacarlo fuera. Así que, o ni tan siquiera se aventuraban a bajar al fondo o, si lo intentaban, quedaban paralizados al tenerlo delante. Pero él creyó que debía, al menos, intentarlo, y cuál fue su sorpresa cuando, después de empujar ligeramente varias veces, el cofre se deslizó suavemente y la tapa se abrió sola. No era tan difícil, y el tesoro que escondía no era tan pesado, por lo que pudo sacarlo sin dificultad... pero sí que es verdad que el cofre que lo guardaba era tan imponente, que la empresa parecía imposible.
- ¡Pues menos mal que lo intentó!
- Vaya que sí, hija. Espero que hayas aprendido algo con esta historia...
- ¡Claro que sí papá! ¡Te prometo que, si encuentro un cofre, intentaré sacarlo a la superficie o abrirlo!

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